Por: Elianne E. González (© Power Content Inc.)
Uno de los grandes retos del candidato a empresario es determinar, con un grado razonable de exactitud, cuánto dinero va a necesitar. Esto es esencial, no solo para definir si puede financiarse por sí mismo, sino también para evaluar las posibilidades de acudir a los diferentes programas existentes de apoyo para las pequeñas empresas.
Y es que muchos de los programas de organizaciones comunitarias, privadas y gubernamentales están determinados -o clasificados- según la cantidad de financiamiento que otorgan
Los primero que debes hacer es desarrollar un un plan de negocios. Este es un excelente punto de partida; pero para determinar muchas de las variables del plan de negocios es necesario hacer suposiciones y asunciones financieras que están basadas en el funcionamiento del negocio en sí, como si tendrá empleados o no, si funcionará desde un local o arrancará desde la casa del dueño(a) del negocio, etc.”.
Por esto mismo, se recomienda que en las primeras etapas de planificación de cualquier negocio converses con un contador que te desglose las responsabilidades financieras que tendrás que tomar: “Visualiza al contador como uno de los primeros recursos con los que cuentas para desarrollar tu negocio. Él te hará las preguntas relacionadas con el negocio que permitirán que estimes tus necesidades de dinero y determinar los gastos que vas a incluir en tu plan de negocios”.
Por ejemplo, te ayudará a definir cuáles serán los gastos de estudio de la factibilidad del negocio, conocidos popularmente como gastos de incorporación. Estos incluyen la investigación del proyecto, estudios y análisis de mercadeo para el proyecto, fabricación de productos prototipos, salario de los empleados mientras son entrenados para arrancar con el negocio, viajes para contratar proveedores o conseguir clientes, implementos de mercadeo como papelería y otros elementos necesarios para la promoción, etc.
Existen otros gastos iniciales que deben tenerse en cuenta y que pueden variar en el modo de cómo se reflejan en los estados financieros y la declaración de impuestos del primer año de funcionamiento. Estos son los gastos de organización, e incluyen partidas como los gastos de inscribir a la empresa con el estado, las licencias, permisos y otros gastos legales, incluyendo consultas con abogados, contadores, y por supuesto los sueldos de las personas que están llevando a cabo estas actividades, así como un sueldo para ti durante estos meses de planificación.
Luego tienes que considerar las partidas que necesitarás disponer para pagar sueldos de empleados y sus respectivos impuestos y contribuciones (Seguro Social, Medicare, Medicaid, el programa de desempleo estatal o las contribuciones al federal, etc.).
Otro renglón que debes listar y calcular con ayuda de tu contador es el dinero que necesitarás tener para operar la empresa inicialmente o lo que se conoce como capital de inversión. Es decir, el dinero con el que vas a adquirir el inventario inicial de tu negocio, las maquinarias que necesites para producción, ya sean compradas o arrendadas (por medio de un lease), equipos de oficina, contratos de servicios como teléfono, luz, otros servicios públicos, Internet, y los gastos de contratos de arrendamiento o de compra de un local donde funcionará la empresa, entre otros.
Haz la lista con tu contador de modo que entre ambos se aseguren que no se les pasa ningún renglón necesario por poco importante que parezca. . En este punto de tu planificación TODOS los renglones son importantes. Si subestimas una partida esa puede ser la que ocasione graves problemas de flujo de caja en los siguientes pasos de tu negocio.
Una vez ya tienes los detalles de operación del negocio vas a estimar los gastos operativos para, por lo menos, el primer año. Lo ideal es que cuentes con este renglón como parte de tu capital de inversión. Cuanto más tiempo pudieras darle a tu empresa de consolidarse, mejor. Es decir, tienes más posibilidades de arrancar un negocio si no tienes restricciones de flujo de caja por un año que si solo cuentas con seis meses de flujo de caja. Nadie garantiza que en un año puedas despegar tu negocio, pero hay más posibilidades de ejecutar bien tu plan si cuentas con un tiempo más largo de prueba.
Los gastos operativos son todos aquellos gastos fijos o variables de la empresa que necesites cubrir aunque no hayan entradas de ningún tipo. Los gastos operativos fijos son cosas como el contrato de arrendamiento de equipos, el alquiler del local o los sueldos de los empleados. Estos los puedes estimar de modo constante cada mes por todo un año. No olvides que si consigues el financiamiento también necesitarás realizar durante ese primer año los pagos de intereses y al capital que obtengas prestado.
Los gastos operativos variables son los que están ligados con las ventas que realices, como serían materiales para la producción de los artículos a vender, gastos de envíos, incentivos de ventas para los clientes, impuestos recolectados por ventas, etc.
Pero además, necesitarás estimar de forma realista cuáles serán los ingresos en ese período de tiempo, lo que se conoce como hacer un flujo de caja.
Existen programas de computadoras o software que permite hacer este tipo de proyecciones de flujo de caja, inclusive suelen estar incluidos en los programas que venden para escribir un plan de negocios. En cualquier caso, también puedes ayudarte con un programa de manejo administrativo de empresas o hacerlo a la antigua, con papel y lápiz y una columna para el debe y otra para el haber.
Habiendo tantas facilidades y herramientas tecnológicas disponibles hoy día, no vale la pena perder mucho tiempo haciéndolo a mano y se le debe sacar provecho a todos los avances tecnológicos posibles.
Una vez calcules el monto del dinero que necesitarás para hacer realidad tu negocio, deberás decidir qué camino de financiamiento tomarás según tus posibilidades particulares. Algunas personas deciden usar sus ahorros, líneas de crédito sobre su casa o acuden a un familiar que pueda servir de financista, o inclusive puede interesarse en convertirse en socio capitalista de la empresa. Otras veces, cuando el proyecto es más ambicioso, puede ser necesario acudir a financistas profesionales como fondos o organizaciones que actúan como socios capitalistas aventureros (en inglés venture capitalists) o individuos conocidos como ángeles inversionistas.
Una vez tienes un monto definido que cubra las necesidades de tu negocio por un año (como guía), puedes acudir a las varias opciones de financiamiento disponibles en tu pais.
Elianne E. González es columnista, escritora y editora especializada en Finanzas Personales.

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